Nuestra Historia

Diez años de historia caben en una línea.

Selfie no nació en una oficina. Nació de ideas que no me dejaban dormir, de sueños que parecían demasiado grandes para mí. Diez años de historia. De momentos buenos… y de otros en los que estuve a punto de soltarlo todo.

Hubo noches en las que pensé en rendirme. Pero siempre volvía al mismo lugar: a mi esencia. Ahí entendí algo — cada caída no era el final, era parte del camino. Y de cada batalla me llevé algo conmigo: una visión.

Esa visión dejó de ser solo un proyecto. Se convirtió en mi reflejo. En mi manera de recordarme quién soy, incluso en los días en que se me olvidaba.

Por eso Selfie no es una playera más. Cada diseño es un recuerdo. Cada trazo es una batalla que gané, una caída que me enseñó, un aprendizaje que me hizo quien soy hoy. Esto no es un adorno. Es una historia, escrita en tela.

Y entonces entendí algo más: ese nombre que me ha acompañado todos estos años nunca fue solo una marca. Es un espejo. Selfie siempre significó lo mismo — vivir sin máscaras, reconocerme en mi propio reflejo.

Hoy me miro… y me reconozco. Porque soy yo. Y mi camino apenas empieza.

Ahora te toca a ti escribir la tuya.

Selfie. Solo sé tú mismo.